Patricio Winckler: “En Chile no sabemos como funciona el mar”

Por Camila Navarro C.

@PortalPortuario


Patricio Winckler. Img: PortalPortuario.cl

Tomar conocimiento de cómo funciona el mar a partir de los riesgos naturales y el cambio climático debiera ser primordial, a juicio del docente de la Universidad de Valparaíso, Patricio Winckler, para el diseño de proyectos portuarios en Chile.

Lo que resulta de perogrullo, en el país -al menos- no sería tan sencillo, ya que no se cuentan con los adecuados instrumentos de medición que permitan, entre otras cosas, optimizar al máximo la operatividad de los puertos y, por añadidura, su vita útil.

Para  Winckler, ingeniero civil (USM), máster en Ingeniería de Puertos y Costas (CEDEX) y docente de la Escuela de Ingeniería Civil Oceánica de la Universidad de Valparaíso, y quien lleva años estudiando la oceanografía del país, lo primero es entender que “el territorio costero es súper dinámico, hay una variable que es complicada, en el océano se generan marejadas, oleaje, tsunamis e incluso terremotos, y todas esas variables hacen que diseñar en territorio costero sea bastante más difícil que diseñar en tierra”.

Frente a lo interior, el ingeniero indica a PortalPortuario.cl que la principal dificultad es que, a diferencias de otras especialidades, “en oleaje no tenemos instrumentos en Chile”, por lo tanto, “no sabemos cómo funciona el mar; estamos, de alguna forma, ciegos a eso. Eso hace que sea bastante más complejo tener esa caracterización del medio”.

“Es caro, es complicado meter boyas oceanográficas, porque requieren de mantención… Ahí estamos al debe, ahí el Estado se debiera poner con financiamiento para poder tener algún tipo de instrumentación del entorno oceánico”, enfatiza.

Winckler detalla que, para casos como el chileno, lo que se hace es utilizar alternativas de modelos números. “Ahí puedes hacer los análisis estadísticos, como complemento a una medición, ahora lo ideal sería tener modelos y mediciones, porque un modelo no funciona si tu no lo validas con datos reales”.

“La ingeniería estructural chilena es una de las mejores a nivel mundial y se ha metido en los puertos para hacer estructuras que aguantan los terremotos, pero solamente en los muelles. Entonces hay un buen desarrollo de tecnología de asimilación de la ingeniería estructural a este tipo de estructuras, pero faltan otro tipo de cosas”, complementa.

Si el país contara con instrumentos sofisticados de medición, a juicio de Winckler, se podrían “hacer predicciones buenas para ver si los sitios de atraque pueden operar en condiciones de, por ejemplo, temporales. Lo ideal sería que los puertos operen un 100% del tiempo, porque si opera un 95%, donde hay un 5% donde no está operando buques, eso es una pérdida económica importante. Además puede perder fidelidad con las líneas regulares, porque si una línea regular va al Puerto de Antofagasta, donde algunos años tiene hasta 60 días de cierre, empieza a pensar si es que se va Mejillones”.

“Para eso se necesita más instrumental. Sin instrumental no se puede optimizar tanto la operatividad de los puertos”, repite.

Formación profesional

En la misma línea, el profesor resalta que en la formación de profesionales el país aún es insuficiente, razón por la cual “la mayoría de las personas que se dedican a estas cosas han salido al extranjero a estudiar, hay muchos magister en España y en países angloparlantes, pero de alguna manera van y después vuelven”.

“En Chile deberíamos tener una especie de programa donde se formara a gente en post grado, en la especialidad de ingeniería costera o portuaria, o ingeniería ambiental en el medio marítimo. Lo que pasa es que en la ingeniería oceánica, todavía no se generan esas subdivisiones. En ingeniería civil, por ejemplo, tienes el sanitario, estructural, hidráulico, hidrólogo, vialidad, pero en el mar no tiene especialidades, esta todo metido”, puntualiza.

Macro zona central

Al ser consultado por la ampliación del Terminal 2, en Valparaíso, y la construcción del Puerto de Gran Escala, obras destinadas reforzar la la capacidad portuaria de la macro zona central, el académico señala que los tsunamis, eventos sísmicos y marejadas confluyen en el diseño de estructuras, siendo estas últimas más sencillas de abordar con técnicas de adaptación.

“Todas las estructuras portuarias deberán tener consideración, por ejemplo, los efectos del flujo de un tsunami en los contenedores, hacia dónde van a ir a migrar. Estudios de deriva de contenedores son necesarios. Eso pasó en Talcahuano, en el 2010, los contenedores y buques terminaron en la ciudad, entonces ese tipo de cosas también hay que considerarlas”, dice.

No son sólo variables técnicas de ingeniería las que hay que tomar en cuenta, agrega Winckler, sino también hay que entender que el puerto está inserto en una ciudad y desde ahí tomar decisiones.

“Desde el 2010 en adelante la investigación se focalizó en salvaguardar la vida de las personas, que está bien, por eso se hacen estudios de evacuación, zonas de inundación, entre otras cosas. Pero después viene el pensar en cómo las ciudades tienen que volver a dar continuidad en sus servicios. Las ciudades tiene que ser resilientes, pero para serlo tiene que ser pensadas para aguantar este tipo de eventos, y eso se da incorporando, por ejemplo, el tema de los tsunamis a través de los planes reguladores comunales. No es solamente ingeniería, es la ingeniería, la planificación urbana, la arquitectura también”, sentencia.


 

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