Rafael García: Impacto de la pandemia en la gestión aduanera y futuro de la Aduana ¿Encontraste un error? Avísanos

Rafael García es ex superintendente nacional adjunto de Aduanas del Perú por más de seis años y también ex director general de Migraciones; miembro de la Comisión política de la OMA 2018-2019.

Observatorio Aduanero Regional (OAR)


Las aduanas prestan un servicio esencial y prioritario que no puede detenerse porque garantiza el aprovisionamiento de bienes esenciales de los países, además del intercambio comercial regular. Durante la crisis sanitaria por el Covid-19 esto se hizo evidente: como medida de protección contra la pandemia, los países restringieron el paso de personas por las fronteras, pero no el paso de mercancías y, por ende, las aduanas continuaron operando. Tuvieron que equilibrar una limitada presencia física en lugares de trabajo con el cumplimiento de las labores de despacho aduanero de mercancías, priorizando la atención de los productos de primera necesidad, equipamiento médico, de protección personal y productos de desinfección.

En el ámbito aduanero, la emergencia impulsó medidas de urgencia de carácter temporal (como la suspensión de plazos para el cumplimiento de obligaciones y tramitación de procedimientos; el aplazamiento y fraccionamiento de deudas tributarias y aduaneras; la decisión de no aplicar sanciones ante el incumplimiento de determinadas obligaciones y bajo las condiciones establecidas por la Administración), así como cambios orientados a implementar y facilitar trámites administrativos no presenciales mediante utilización intensiva de medios virtuales (implementación de plataformas informáticas para la presentación de solicitudes y envío de información; eliminación de la obligación de presentación física documental; empleo de notificaciones electrónicas para la comunicación con el administrado, entre otras).

La persistencia de la crisis sanitaria a lo largo del último año ha servido para consolidar estos últimos cambios y confiamos en su vocación de permanencia definitiva pues, en tanto “facilitan la vida” del usuario, al mismo tiempo transforman sus necesidades y será muy difícil en la etapa post pandemia dar marcha atrás. Asumimos que similar proceso, con matices y peculiaridades de cada realidad nacional, ha ocurrido y sigue en curso en todas las economías de la región y del mundo.

Una situación límite como la pandemia demuestra que los grandes cambios y transformaciones en la gestión administrativa son posibles y pueden realizarse de manera acelerada y segura. En ese contexto, ¿cómo proyectar la transformación de la Aduana en un mundo en el que la tendencia para mejorar la capacidad de control fronterizo es el empleo intensivo de tecnología y la información fluye a través de procesos operativos totalmente automatizados? ¿Tiene la institucionalidad pública la flexibilidad y vocación de adaptación para asumir con honestidad estos desafíos? En nuestra opinión, es mandatorio que así sea.

Ante dicho contexto y realidad, consideramos que entre los desafíos inmediatos que las aduanas deberán asumir, se encuentran:

Trámite aduanero 100% virtual, donde el control físico sea reemplazado paulatinamente por un control documental electrónico, reduciendo/eliminando el trámite presencial y uso de papel, restando de esta forma costos y gastos que hoy se suman inútil e injustamente a los operadores de la cadena

Simplificación y agilización de procesos de autorizaciones, licencias y permisos especiales. Las Ventanillas Únicas de Comercio Exterior (Vuce) deben ser mejoradas y fortalecidas para transitar rápidamente de ser plataformas digitales a ser instrumentos decisivos y eficaces de la competitividad país. Un paso más adelante, pero hacia donde avanzar sin pausa, es la interoperabilidad entre países de las Vuce. Hay muy buenas experiencias en la región que debieran ampliarse.

Aplicación intensiva y mejora de la gestión de riesgo para facilitar el comercio y para perfeccionar el control y fiscalización con la creciente utilización de tecnologías disponibles. La información registrada en los sistemas de manera constante y dinámica, con validaciones efectivas, permite evaluar los contenidos de determinados factores, ponderando y atacando el riesgo de manera mucho más eficaz, lo que debiera empujar a las administraciones de aduanas a obtener mejores resultados de hallazgos aduaneros. En nuestra opinión, debiera avanzarse hacia una gestión de riesgo unificada entre diferentes organismos de un mismo país y hasta regionalizarla. A este respecto, hay que vencer trabas normativas y reticencias al intercambio de información entre agencias del mismo país y entre aduanas del continente.

Brindar mayor atención a sistemas basados en operadores confiables como los Operadores Económicos Autorizados (OEA), procurando mejoras que alcancen reconocimiento no sólo por las autoridades aduaneras, sino también por las demás agencias de control. En el marco de una pandemia o emergencia, por ejemplo, no deberían enfrentar ningún problema para operar y efectuar con suma rapidez el despacho de mercancías. Asimismo, debe avanzarse en el desarrollo de instrumento ulteriores como los CMAA (Customs Mutual Assistance Agreements o Acuerdos de Asistencia Mutua Aduanera) y su siguiente paso, los MRA (Mutual Recognition Agreements o Acuerdos de Reconocimiento Mutuo) que apuntan a conceder iguales facilidades a los OEA en las aduanas de origen y en las de destino.

El incremento significativo del comercio electrónico realizado directamente por personas naturales o pequeñas empresas obligan a repensar la gestión y fiscalización aduanera, pues estas actividades implican perfiles de riesgo distintos. Este es un territorio en el que los procesos aduaneros, diseñados para el control de operaciones de grandes empresas, requieren ser repensados y recreados.

Fortalecer la gestión coordinada en fronteras y contar con Planes de Contingencia coordinados, tanto al interior de cada aduana como con otras agencias de control.

Los requerimientos de la reactivación económica, así como la opinión de los usuarios de comercio exterior acumulada en estos tiempos difíciles, brindarán mayores luces respecto de las líneas a seguir y las nuevas oportunidades de desarrollo en materia aduanera.


 

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