Ministro de Obras Públicas de Costa Rica descarta error en construcción de vía que llegará a megapuerto ¿Encontraste un error? Avísanos

Por Redacción PortalPortuario.cl 


El Ministro de Obras Públicas y Transportes de Costa Rica, Carlos Villalta, compareció  ante la Comisión de Ingreso y Gasto Público del Congreso de ese país para reiterar que no ha habido ninguna “pifia ni error” en la construcción del acceso definitivo a la Terminal de Contenedores de Moín (TCM), actualmente en desarrollo en manos de la holandesa APM Terminals.

La autoridad aclaró, en ese sentido, que la autorización emitida en febrero de 2016  por la Contraloría General de la República para la contratación de estudios previos, diseño y construcción de la ruta definitiva fue por el orden de los $78 millones, adjudicándose la obra  por $71.85 millones.

 Asimismo, el ministro agregó que el Mopt/Conavi estiman que la solución integral  para lograr  la interconexión  entre la Ruta Nacional 32  y la plataforma marina, incrementan en aproximadamente $5,3 millones el monto adjudicado,  con lo cual el valor total de los trabajos sería inferior al autorizado por la Contraloría General de la República.

 Villalta justificó el costo de las obras de interconexión dadas las características estructurales de los suelos presentes, el área ambiental igualmente compleja en que se ubica y por tratarse del primer tramo de vía construida en condiciones de costa, lo que ha demandado exhaustivos estudios geológicos y cimentaciones especiales.

 “La obras de interconexión no sólo optimizan el diseño final existente sino que garantizan la efectiva interconexión entre el componente vial y la obra portuaria necesarios para su operación funcional y segura”, enfatizó Villalta.

 El titular de Obras Públicas y Transportes explicó que al momento de construirse el acceso provisional, la Administración no disponía de diseños finales de la TCM por lo cual no era previsible “resolver” desde esa fase inicial el punto preciso de interconexión. Además, indicó que el contrato establecía la obligación, para la Administración, de construir accesos que se ajustaran al desarrollo de la obra, esto es, uno provisional para el ingreso de materiales y maquinaria y el definitivo a 4 carriles una vez que iniciara operaciones la mega terminal.

 En razón de lo anterior, la Administración propuso dos trazados, el primero para una fase constructiva y el segundo para materializar la interconexión definitiva. No obstante lo anterior, por disposición de la Setena se definió un único corredor para garantizar un menor impacto ambiental.  Eso explica, indicó el Ministro, que el punto de conexión de la vía provisional se mantuviera al momento de construirse la vía definitiva.

 “No hay pifia ni error… se advirtió la necesidad de resolver la interconexión entre la ruta 32 y la mega terminal y en consecuencia se tomaron las previsiones financieras para materializar esas obras y cumplir el compromiso adquirido por la Administración de disponer de esa vía a efecto de  asegurar el descuento de hasta $20 por cada contenedor movilizado… Esas obras incrementarían en aproximadamente $5,3 millones el monto adjudicado, representando, el monto total, una cifra inferior a los $78 millones autorizados por la Contraloría General de la República” concluyó el Ministro.

En agosto de 2011 la Administración suscribió en conjunto con la Sociedad Concesionaria, el Contrato de Concesión de Obra Pública con Servicios Públicos para el Diseño, Financiamiento, Construcción y Explicación y Mantenimiento de la TCM, contrato que fue refrendado por la Contraloría General de la República en marzo de 2012.

El Estado asumió la obligación contractual de construir el acceso al sitio del proyecto. Dicho acceso es la Ruta Nacional N° 257.

De no cumplirse dicho compromiso contractual, el concesionario podría reclamar una indemnización millonaria al país.  Además los exportadores e importadores perderían un descuento de $20 ofrecido por el concesionario por cada contenedor que se cargue o descargue.

 La obra se compone de una carretera de 2.1 kilómetros, con una primera sección a nivel que luego se eleva a 6 metros de altura sobre la línea férrea y el río Moín, para entroncar la terminal de contenedores.  Se construye un viaducto de 4 carriles, asfaltado y con señalización, que incluye aceras, ciclovía y pasos de protección de fauna.

 

 

 

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