[Opinión] Gálvez, Mulatero y Maturana: “El futuro del T2 y la modernización portuaria” ¿Encontraste un error? Avísanos

Por Eduardo Gálvez – Presidente, Francisco Mulatero – Secretario y Raul Maturana – Tesorero

Directiva Sindicato 1 EPV


No sabemos si, tras lo ocurrido con la concesión del terminal 2 de Puerto Valparaiso, transmitiremos una mirada técnica, una opinión política del proceso o una mirada humana.  Desde esa lógica, hay que entender que los cambios siempre afectan la emocionalidad, que como trabajadores, dirigentes sindicales y ciudadanos nos provoca nos provocará y seguirá provocando el denominado costo social de la modernización del sector portuario estatal.

Para los trabajadores, no ha sido fácil el proceso de modernización de nuestra empresa EPV, para muchos significo romper los sueños, desafectarse del centro de nuestro quehacer cotidiano y terminar relaciones humanas construidas bajo el alero del trabajo digno y seguro.

Al margen de que la modernización a menudo olvide la emocionalidad, en nuestra condición de sindicalistas, seguimos creyendo la importancia de las relaciones humanas: al fin de cuentas una empresa no es más que una organización que reúne y cobija simplemente a personas que, a través del trabajo, buscan satisfacer sus necesidades de subsistencia.

Como parte de esta reflexión, nuestra organización sindical reconoció en su momento, la imperiosa necesidad de invertir en la modernización del Puerto de Valparaíso, principalmente, porque capacidad instalada de acuerdo a la opinión de múltiples expertos, se encontraba al borde de la congestión y porque esta consecuente ineficiencia terminaría afectando a los consumidores y al conjunto de la población de Valparaíso y sus trabajadores.

Uno de los propósitos fundamentales de la ley N°19.542, sobre modernización del Sector Portuario Estatal, era generar competencia intra e inter-puertos. Pues bien, en la situación actual, el Puerto de Valparaíso compite con su par de San Antonio, pero al interior del puerto de Valparaíso, no existe competencia intraportuaria. El Frente Espigón no compite con el Frente de Atraque concesionado al Terminal Pacífico Sur, dado que cuenta con una profundidad menor y una infraestructura física obsoleta, incapaz de soportar las grúas y otros equipos indispensables para atender la mayoría de las naves que arriban a Valparaíso, en condiciones de servicios similares a las que entrega el Frente de Atraque Nº 1.

El proyecto de construcción de un nuevo frente de atraque, que hasta antes de conocer la noticia de la no perseverancia en el contrato del concesionario TCVAL sería desarrollado por esta filial del Grupo Aleatica, involucraría una fuerte inversión que seria permanente y que potenciaría a Valparaíso como ciudad – puerto. Esto redundará en gran cantidad de mano de obra en su construcción, cuestión relevante en tiempos de crisis económica. Asimismo, y en lo que afecta directamente a la institución que representamos, es presumible que para la Empresa Portuaria Valparaíso la ejecución, supervisión y operación del nuevo frente de atraque, implique una mayor contratación de personal.

Lo positivo de tal inversión, y que resaltamos como diferencia respecto de los procesos de licitaciones de concesiones portuarias anteriores, es que implicará la construcción de infraestructura física que supone obras de envergadura y consecuencialmente una fuerte inversión que superaría los 400 millones de dólares, la cual es de carácter permanente y queda efectivamente en beneficio del país.

Somos de la opinión que el proyecto de concesión del frente de atraque N.º 2, potenciará a Valparaíso como ciudad-puerto y servirá al conjunto del país en su estrategia exportadora, razón por la que estimamos del todo necesario que EPV siga defendiendo judicial y administrativamente su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) obtenida en septiembre del año pasado.

Finalmente, creemos que los trabajadores debemos defender el Rol de las Empresas Portuarias Estatales, la Ley 19.542 le entregó atribuciones e instrumentos para que se constituyeran en catalizadores de un proceso permanente de generación de mayores actividades y valor agregado al proceso portuario. Entre estas atribuciones se cuentan:

  1. a) Promover la competencia al interior de los puertos;
  2. b) Procurar un trato no discriminatorio a los usuarios de los puertos y terminales;
  3. c) Velar porque no se limiten las posibilidades de desarrollo y expansión de los puertos;
  4. d) Preservar y fortalecer los niveles de productividad, eficiencia y competitividad alcanzados en la operación portuaria, etc.