Raúl Urzúa y su gestión en EPV: “tuvimos tropiezos y uno de ellos es un tema judicial” ¿Encontraste un error? Avísanos

Por Nicolás Birchmeier Rivera

@PortalPortuario


Con calma -esa que a veces le fue ajena-  vivió Raúl Urzúa sus últimos días como presidente del directorio de la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV). 

De trayectoria portuaria, a Urzúa le tocó ver momentos de éxito de llamado “Puerto Principal”, pero también enfrentar la más férrea oposición a diversas iniciativas de la estatal.

Durante su periodo, el Puerto de Valparaíso mejoró -de la mano de sus concesionarios- el movimiento de carga. Sin embargo, a contrario sensu, la estatal vio entrampada, hasta hoy, la extensión del T2, perdió la posibilidad de llevar adelante el llamado Mall Barón, visitó varias veces los tribunales para enfrentarse con TPS y presenció la ida de los cruceros a San Antonio, daño colateral del conflicto de las cargas limpias que puso en veredas opuestas a la EPV y a los trabajadores portuarios.

¿Cómo es el balance de sus cuatro años como presidente de EPV?

Yo rescataría algunos temas que creo que fueron importantes durante estos cuatro años. Primero, en materia de proyectos, cuando llegamos teníamos dos grandes proyectos que estaban con cierto grado de complejidad. Uno era la prolongación de los sitios 1,2 y 3 en 120 metros, porque estaba un poco entrampada, con relaciones bien complejas y el otro tema era llevar adelante el proceso de construcción del terminal de pasajeros, porque seguíamos operando en la bodega de Simón Bolivar que no reunía las condiciones más adecuadas.

Afortunadamente, esos dos proyectos lograron ver la luz, logramos concretarlos, lo cual haber sido capaces de materializar el alargue de 120 metros del Terminal 1, ha permitido que el puerto mueva la cifra récord de más de 1 millón de TEUs y casi 12 millones de toneladas. Es más, para nosotros es una tremenda satisfacción es que esto permitió que el año 2017 el puerto viera incrementada su actividad en un 17% y el puerto movió 1.600.000 toneladas más que el 2016. Ningún terminal portuario tuvo un incremento destacado como lo tuvo Valparaíso.

¿Cómo califica ese hito?

Valparaíso supera todos los récords a nivel mundial al moverse en tan pocas hectáreas unos 12 millones de toneladas. Entonces, ese es un logro importante, porque nadie puede perder de vista el objetivo que tiene EPV, que es que el comercio exterior chileno se realice en la forma más eficiente posible y al menor costo. Nosotros hemos sido capaces, junto con nuestros concesionarios, de generar las condiciones y permitir que este proyecto se materialice bien, tener un sistema logístico como corresponde, tener una concesión como lo es Zeal, que permite que los flujos de camiones lleguen y salgan del puerto y no generar congestión al interior.

Llegando a alcanzar altos niveles de eficiencia…

Entonces nosotros hemos cumplido 100% los objetivos que tiene esta empresa, que nuestro comercio exterior se realice al más bajo costo y en la forma más eficiente posible, y es por ello que se han venido nuevas líneas que han permitido captar este 1.600.00 toneladas. De tal forma que desde la perspectiva de lo que es el objetivo de la empresa, creo que nosotros como directorio y administración hemos hecho la tarea que corresponde.

¿Y cómo se toma los reveses sufridos en el último tiempo?

Ahora bien, también tuvimos tropiezos y uno de ellos es un tema judicial. Este directorio cuando llegó, el proyecto de Puerto Barón venía de arrastre de la administración anterior, nosotros lo asumimos porque entendíamos que nos permitía abrir una ventana al mar a la comunidad de Valparaíso, con un equipamiento de primera. Y lamentablemente hay gente que tiene una mirada distinta, no la compartimos en absoluto, que la llevaron a tribunales y después de 6 o 7 años de estar discutiendo en definitiva la Corte Suprema falló de que el permiso de construcción que entregó la municipalidad para que se materializara este proyecto estaba mal dado.

Y la fuga de cruceros…

El otro gran problema, ese sí con un grado más de responsabilidad, dice relación con la pérdida de parte importante de los cruceros en Valparaíso. Todos sabemos que fue lo que pasó y lo he dicho en otras oportunidades que todos tenemos responsabilidades en lo que pasó, hay algunos que tienen más. No olvidemos que no se dieron las facilidades mínima que la industria exige que es tener sitios reservados. Y lamentablemente a esta industria nuestro principal operador no pudo satisfacer esos requerimientos, sumado a esto los conflictos, en un momento dado, de los trabajadores, implicó que lamentablemente los cruceros se fueran en un 60% a San Antonio.

¿Quién perdió más en este conflicto?

Ahora mirado en términos de país y de Valparaíso, más bien de la comunidad de Valparaíso que es el gran perdedor porque aquí el que pierde con la fuga importante de cruceros, es la comunidad y su rubro turístico o el hotelero. Porque si lo mira como país, de alguna manera ganó porque la industria de cruceros tenía solamente en el Puerto de Valparaíso opciones para llegar y hoy se abre el mercado a San Antonio y Valparaíso, lo que obliga a los dos terminales a mejorar las condiciones y oferta y los hacen más competitivo, por lo tanto nos permite aspirar a captar más crucerismo en nuestro país.

¿Cómo afectaron al puerto estos dos temas?

Yo creo que en los dos temas que usted me menciona, el gran perdedor es la comunidad portuaria porteña. No contar con el equipamiento que se iba a construir en Barón, es no permitirle a la gente de Valparaíso, tener acceso al borde costero con equipamiento de primer nivel y lamentablemente por un criterio obtuso de ciertas personas, con la complicidad del alcalde de Valparaíso, no se pudo llevar a cabo. En el tema de los cruceros igual, el afectado sigue siendo la comunidad con el rubro de turismo, comercio, la gente de Valparaíso porque los cruceristas contribuyen al crecimiento económico de la comuna y, no solo la comuna, sino que de parte de la región.

¿Cuál es su apreciación sobre lo ocurrido con respecto al Terminal 2?

El Terminal 2 (T2) ha sido el proyecto más importante y al que le hemos puesto alma y corazón con nuestro concesionario Terminal Cerros Valparaíso. También sucedió algo parecido con Barón. Hay autoridades de Valparaíso que están en contra del proyecto, es inconcebible que estén en contra de un proyecto que va a generar una vez que esté materializado, duplicar la cantidad de carga que mueve el puerto y los empleos que tiene Valparaíso. El Puerto de Valparaíso genera alrededor de 19 mil empleos directos e indirectos, y tener un T2 significa aumentar en otros 19 mil empleos más para Valparaíso y hay autoridades que se oponen a esto.

Hay gente que propone alternativas…

Valparaíso es puerto, fue puerto y va a seguir siendo puerto, porque está ciudad nace por el puerto. Además, el T2 tendrá las últimas aguas abrigadas que tiene el país, no solo Valparaíso como tal, sino que como país son las últimas que tenemos. Hoy día construir otro terminal, puerto de gran escala o el Terminal 3 significa que hacer un rompe olas, en abrigar la bahía, cuesta de los 1.000 a los 3.000 millones de dólares. Y este es el único frente de aguas abrigadas que le queda al país. Si no lo hacemos en siete años más vamos a tener congestión naviera y el comercio exterior del país se puede ver sometido a alzas importantes de sus tarifas o perder competitividad. Esto genera una tremenda cantidad de empleos, no hace daño a la ciudad y aún así tenemos gente que se opone.

¿Cómo espera que siga de aquí en adelante?

Afortunadamente nuestro concesionario, y nosotros hemos trabajado muy de la mano con ellos, ya presentó su adenda y en eso quiero valorar la actitud que ha tenido la ministra de Transporte y el gobierno porque le han dado prioridad número uno a este proyecto y de la misma forma, el intendente que en años anteriores era un opositor y ahora se ha cuadrado y no cabe duda de la política del gobierno y pasa a ser prioritario. De tal forma de que tenemos que mucha esperanza de que pueda ser una realidad. Y eso es un logro importante porque hemos tenido que luchar contra muchas adversidades, desde la Unesco, sectores ligados a grupos de arquitectos, gente que se opone pero cuando nosotros hemos consultado a la ciudadanía entre el 60% y 70% apoya el T2. Y eso tampoco lo valora o mide.

¿Hay más apoyo en este gobierno que en la administración pasada?

El gobierno pasado, como gobierno, nos dio todo el apoyo. Trabajamos juntos respecto del Terminal 2 y puerto Barón ante la Unesco y tuvimos todo un apoyo muy importante desde el Ministerio del Interior, Cancillería y también Transportes. Lo que sí hago un punto es que las autoridades de Transportes de la administración pasada no le dieron el énfasis que tenía que darle la política de estos proyectos portuarios, a diferencia de la ministra Hutt que sí ha sido enfática en destacar la importancia que tiene el T2. Si uno mira para atrás, los ministros de Transportes, salvo la ministra Tapia en una oportunidad que vino a Valparaíso, nunca se refirieron a esta importancia.


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