Por Redacción PortalPortuario
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La Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía de Argentina, a través de la Resolución N° 12/2026, dispuso la prórroga de la condición de emergencia ferroviaria para los servicios de transporte de pasajeros y cargas de jurisdicción nacional por el plazo de 24 meses. El objetivo de la extensión es dar continuidad al Plan de Acción iniciado en agosto de 2024 y profundizar las mejoras en seguridad operativa, infraestructura y material rodante.
Al momento de declararse la catalogación en 2024, el propio marco normativo ya contemplaba la posibilidad de prorrogarla por única vez por un período adicional de hasta dos años, a fin de contar con el tiempo necesario para ejecutar las obras y acciones indispensables para mejorar la situación crítica del sistema y brindar más seguridad operacional.
La emergencia ferroviaria fue declarada originalmente a través del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 525/2024, a partir de un diagnóstico del estado del sistema, que evidenció el deterioro de la infraestructura del sistema ferroviario, producto de años de desinversión y falta de mantenimiento, situación que impacta directamente en la calidad del servicio.
Uno de los pilares de este proceso es el Programa de Obras, Trabajos y Contrataciones Indispensables y Urgentes, que permitió priorizar intervenciones críticas en la Red Ferroviaria Nacional. En el marco de dicho plan, se encuentran en ejecución parte de las 226 obras prioritarias y de las más de 60 acciones estratégicas diseñadas, orientadas a mejorar el estado de las vías, el material rodante, el señalamiento, la infraestructura eléctrica y la mitigación de riesgos operativos.
Para eso, el plan de obras y acciones de la Emergencia Ferroviaria distribuye la aplicación de sus recursos en 31% a obras en vías y puentes; otro 27% a la compra y reparación de material rodante, repuestos para mantenimientos pesados y a la modernización y ampliación de talleres ferroviarios; 26% a obras de señalamiento; 7% a obras estratégicas de infraestructura; 5% a obras eléctricas y el resto a otras intervenciones vinculadas a infraestructura deteriorada y a la mitigación de riesgos operativos.
Entre los principales beneficios de la prórroga se destacan también, además de obras de seguridad operativa, el avance en acciones estratégicas como la profundización de los programas de capacitación y profesionalización del personal ferroviario; la reducción de demoras, cancelaciones y riesgos operativos derivados del deterioro estructural; y el fortalecimiento de un sistema ferroviario más seguro, eficiente y sostenible.













































