Por Redacción PortalPortuario/Agencia Reuters
A medida que el conflicto en el Golfo se expande, las primas de seguros marítimos para cobertura de guerra están aumentando, en algunos casos más de un 1.000%, lo que eleva drásticamente el costo de transportar energía a través de un corredor marítimo crítico.
La conflagración, desencadenada por los ataques aéreos israelí-estadounidenses contra Teherán el sábado 28 de febrero, ha paralizado el tráfico en el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de estrangulamiento del comercio marítimo.
El lunes 2 de marzo, Irán declaró que dispararía contra cualquier buque que intentara pasar y al menos nueve naves han sufrido daños en la zona desde que comenzó el conflicto.
El seguro de riesgo de guerra permite a los armadores reclamar por cualquier daño a su navío o a la carga derivado de conflictos o actos de terrorismo. Las pólizas suelen ser anuales, aunque algunas cubren viajes puntuales a través de aguas peligrosas, incluidas las zonas de guerra.
El aumento de las primas refleja cómo la guerra está elevando los costos para navieros, comerciantes y compañías energéticas que trasladan carga por Ormuz, lo que incrementa los temores de que el conflicto -que no muestra señales de disminuir- pueda alimentar la inflación si se prolonga, señalaron analistas.
“El mercado de seguros de casco por guerra ha reaccionado más rápidamente”, explicó Stephen Rudman, jefe de marina en Asia de la corredora global Aon, debido al riesgo de pérdidas grandes y concentradas si varios buques son alcanzados en la misma zona.
Rudman añadió que si la situación se intensifica de manera significativa, es probable que se produzca un nuevo ajuste de tarifas. “Las primas adicionales para buques que transitan por aguas de alto riesgo están aumentando de forma pronunciada y podrían seguir fluctuando en el corto plazo”, acotó.
El profesional también indicó que las tarifas de seguros de carga por riesgo de guerra están subiendo, con cotizaciones revisadas viaje por viaje, especialmente en el comercio de energía y materias primas a granel.
Analistas de Jefferies estimaron que las posibles pérdidas de la industria por al menos siete buques reportados como dañados -al momento de publicarse su nota el 5 de marzo- podrían alcanzar hasta 1.750 millones de dólares.
Con la mayoría de los petroleros valorados entre 200 y 300 millones de dólares, la nueva tasa de seguro del 3% implicaría una prima de riesgo de guerra sobre casco de unos 7,5 millones de dólares, frente al 0,25% previo, equivalente a 625.000 dólares, antes de que comenzara el conflicto, añadió la corredora.
Angus Blayney, director divisional de marina en Gallagher, dio cuenta a Reuters que las tarifas han aumentado y cambian diariamente según el tipo de buque y las circunstancias individuales, aunque no entregó cifras específicas. Agregó que la cobertura sigue estando disponible.
“El tipo de buque, la propiedad y el pabellón son factores clave. Los buques con determinadas banderas podrían ser considerados por los aseguradores como un riesgo elevado; sin embargo, en la práctica, los ataques están siendo bastante indiscriminados”, comentó Blayney.
El año pasado, más de 20 millones de barriles de crudo, condensado y combustibles atravesaron diariamente el Estrecho, según datos de la firma de análisis Vortexa. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que consume el mundo pasa por esa vía.
“Actualmente permanecen alrededor de 1.000 buques, cerca de la mitad de ellos petroleros y gaseros, con un valor total de casco superior a 25.000 millones de dólares en el Golfo Pérsico/Arábigo y aguas circundantes”, declaró en un comunicado Sheila Cameron, directora ejecutiva de la Lloyd’s Market Association.
Cameron añadió que la gran mayoría de estas embarcaciones están aseguradas en el mercado de Londres y que el seguro “sigue vigente en la actualidad”.
Al menos 200 buques permanecían fondeados en aguas abiertas frente a la costa de los principales productores del Golfo, informó Reuters el miércoles 4 de marzo.
A comienzos de este mes, Morningstar DBRS escribió en una nota que los reaseguradores podrían responder aumentando el nivel de pérdidas a partir del cual entra en vigor su responsabilidad, o reduciendo la capacidad, “dejando a los aseguradores primarios reteniendo más riesgo y potencialmente presionando los niveles de solvencia”.
“Las cadenas de suministro se verán tensionadas a medida que las mercancías sean desviadas por el Cabo de Buena Esperanza o por rutas terrestres, lo que incrementará los tiempos de tránsito y los costos”, añadió.
El martes 3 de marzo, el presidente Donald Trump sostuvo que la Marina de EE.UU. podría comenzar a escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz y agregó que había ordenado a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos proporcionar seguros de riesgo político y garantías financieras para el comercio marítimo en el Golfo.
También se reunió con la corredora global de seguros Marsh para discutir el asunto, informó la compañía el miércoles 4 de marzo. Un portavoz de Lloyd’s señaló igualmente que la empresa está colaborando con la Corporación Financiera de Desarrollo y con las partes interesadas relevantes para encontrar soluciones.
Sin embargo, analistas advirtieron que aún no está claro cómo pretende intervenir la administración ni si algún esquema se aplicaría a buques y cargas de todas las nacionalidades.
En ausencia de una alternativa, esperan que muchos armadores restablezcan su cobertura previa a una tasa más alta y absorban los costos.
“Es como asegurar un edificio en llamas”, expresó Michel Léonard, economista jefe y científico de datos en el Insurance Information Institute.












































