Por Redacción PortalPortuario
De acuerdo a un análisis de Drewry, los viajes cancelados para las próximas cuatro semanas alcanzarán las 55 salidas en blanco de un total de 795 zarpes anunciados. En promedio, se espera que el 97% de los buques inicien sus viajes según lo previsto.
La consultora indicó que entre la semana 11 (9 al 15 de marzo) y la semana 15 (6 al 12 de abril) las principales rutas; es decir, la Transpacífico, Transatlántico y Asia-Norte de Europa y Mediterráneo, acumularán una cancelación de 3% del total de las salidas.
La mayoría de las cancelaciones se concentran en la ruta Transpacífico hacia el este (53%), seguida por Asia–Europa/Mediterráneo (20%) y el Transatlántico hacia el oeste (27%). “La Gemini Cooperation, con solo un 3% de cancelaciones y ninguna en las grandes rutas Este-Oeste, se mantiene en la cima”, acotó Drewry.
Bajo este contexto, la consultora comunicó que “el transporte marítimo de contenedores aún no ha llegado a un punto de crisis, pero cuanto más persistan las tensiones geopolíticas, más se sentirán sus efectos colaterales en la mayoría de las rutas comerciales”.
“Las tensiones crecientes que involucran a EE.UU., Israel e Irán están añadiendo nueva incertidumbre a los mercados globales de contenedores. Los riesgos de seguridad en torno al Estrecho de Ormuz han llevado a las navieras a suspender algunas reservas relacionadas con el Golfo y a desviar buques. Al mismo tiempo, los planes para volver a las rutas del Mar Rojo y el Canal de Suez siguen retrasados, manteniendo muchos servicios en desvíos más largos por el Cabo de Buena Esperanza”, complementó.
Mientras tanto, el World Container Index (WCI) de Drewry subió un 3% semanal, alcanzando los 1.958 dólares por contenedor de 40 pies. Las tarifas transpacíficas aumentaron un 8%, las transatlánticas bajaron un 2%, y las de Asia–Europa/Med se mantuvieron relativamente estables.
“Aunque las tarifas siguen relativamente firmes, la congestión portuaria, los desvíos en curso y los ajustes operativos podrían ir reduciendo gradualmente la capacidad efectiva si los buques y equipos vacíos permanecen ocupados en rotaciones más largas”, precisó la entidad.
“Para los cargadores, el impacto inmediato puede ser limitado, pero la disrupción prolongada podría traducirse en tiempos de tránsito más largos, menor capacidad disponible y volatilidad en las tarifas de flete en los principales corredores Este–Oeste”, concluyó.













































