Por Redacción PortalPortuario/Agencia Anadolu
A medida que las cadenas de suministro globales se alejan de las rutas dependientes de Rusia y de los congestionados puntos críticos marítimos, el Corredor Medio -que se extiende desde China hasta Europa a través de Asia Central y Turquía– está emergiendo como una importante arteria comercial euroasiática, fortaleciendo el papel turco como un centro clave que conecta Oriente y Occidente.
El corredor se extiende desde la provincia china de Lianyungang, pasando por Kazajistán, cruzando el mar Caspio, Azerbaiyán y Georgia, antes de llegar a Turquía. Cada vez se considera más como una alternativa a las rutas dependientes de Rusia y a las vías marítimas tradicionales, que enfrentan costos crecientes y presiones de seguridad.
La coordinación institucional se aceleró tras un acuerdo de 2013 entre Kazajistán, Azerbaiyán y Georgia, al que posteriormente se sumó China. La finalización del ferrocarril Trans-Kazajistán y la inauguración en 2017 de la línea Bakú-Tiflis-Kars permitieron un viaje ferroviario ininterrumpido desde China hasta Europa.
Mientras tanto, el largamente discutido Corredor de Zangezur, que conectaría el Azerbaiyán continental con Najicheván a través de Armenia, sigue en negociación, pero podría agilizar aún más la conectividad trans-caspiana hacia Turquía.
Volumen de carga al alza
Un informe de Boston Consulting Group, publicado en noviembre, señaló que las rutas comerciales globales están siendo reestructuradas ante el aumento de los riesgos en el Canal de Suez y las presiones geopolíticas sobre las rutas que pasan por Rusia.
De esta forma, los volúmenes de carga transportados a través del Corredor Medio aumentaron 62% en 2024, alcanzando los 4,5 millones de toneladas. Asimismo, se proyecta que lleguen a 5,2 millones de toneladas para fin de año.
El ahorro en tiempos de tránsito es una de las mayores ventajas del corredor. Mientras que las rutas China–Europa vía Rusia ahora toman entre 20 y 25 días y las opciones marítimas se extienden entre 35 y 45 días, el Corredor Medio promedia unos 18 días.
Algunos expertos creen que una mayor armonización aduanera, la expansión de la capacidad Ro-Ro en el Caspio y el uso pleno de la infraestructura ferroviaria podrían reducir los tiempos de tránsito a 14 días.
Capacidad intermodal de Turquía
El acuerdo de asociación estratégica firmado por Azerbaiyán y China en octubre se considera un paso crucial para ampliar el Corredor Medio, comprometiendo a ambas partes a una coordinación más estrecha en aduanas, logística e infraestructura multimodal destinada a acelerar el movimiento de carga y mejorar la fiabilidad general de la ruta.
El papel estratégico de Turquía se volvió más visible con la salida del primer tren desde la nueva terminal intermodal Railport, en la provincia noroccidental de Kocaeli, en noviembre. Una vez plenamente operativo, Railport manejará 360.000 contenedores TEU, 1,5 millones de toneladas de carga general y 125.000 remolques al año, reduciendo significativamente los tiempos de transferencia entre Europa y Asia.

Turquía, Kazajistán y socios del sector privado firmaron un memorando de entendimiento para ampliar las operaciones Ro-Ro multipartitas en el mar Caspio y aliviar los cuellos de botella. También avanzan las ampliaciones portuarias en Aktau, Kuryk y Bakú para aumentar la capacidad regional.
La Unión Europea (UE) ha evaluado el corredor como una “alternativa estratégica” para Europa, con una capacidad proyectada de 11 millones de toneladas para 2030 si se resuelven cuestiones como las diferencias de ancho ferroviario y los procedimientos fronterizos.
Turquía con poder estratégico
Ergun Ariburnu, presidente de Omsan Logistics, afirmó que el cambio en las cadenas de suministro globales está amplificando la importancia del corredor y transformando a Turquía de “un país de tránsito” en un “centro logístico plenamente desarrollado”.
“La mayor ventaja de Turquía es su geografía única. Su posición en la intersección de Europa, Asia, Oriente Medio, el Cáucaso y el norte de África la convierte en un cruce natural para el comercio y la logística”, comentó Ariburnu a Anadolu.
El titular de Omsan Logistics también señaló que esta ventaja ha evolucionado de una realidad geográfica a “un poder estratégico” que afecta directamente los flujos energéticos, el comercio y los costos de transporte.
“En los últimos años, la expansión de la infraestructura de transporte multimodal ha convertido a Turquía en un centro crítico tanto en los ejes este-oeste como norte-sur”, afirmó.
“Al mismo tiempo, la sólida base industrial y manufacturera de Turquía permite no solo el tránsito, sino un flujo comercial bidireccional y sostenible. Turquía avanza de manera constante hacia convertirse no solo en un país por el que pasan mercancías, sino en uno que da forma activamente al propio Corredor Medio”, amplió Ariburnu.
El ejecutivo añadió que la digitalización total de la ruta -permitiendo seguimiento en tiempo real, procedimientos aduaneros unificados y sistemas integrados de reserva- reduciría la incertidumbre y las ineficiencias.
“Turquía tiene la infraestructura y la experiencia para desempeñar un papel líder en el diseño y la gestión de esta integración digital. En Omsan Logistics nos posicionamos dentro de este marco. Turquía debe posicionarse como un actor que define estándares”, destacó.
Ariburnu indicó que, a medida que se aceleran los cambios geopolíticos, la logística se ha convertido no solo en un asunto de transporte, sino en una palanca estratégica económica y de seguridad.
El profesional apuntó que Turquía debería reforzar su ventaja logística “manteniendo inversiones estratégicas en infraestructura, aumentando la participación del transporte ferroviario y fortaleciendo la integración puerto-ferrocarril”.
“Turquía debe ser no solo un participante, sino un actor que define estándares y marca la agenda en proyectos como el Corredor Medio, la Ruta del Desarrollo y el Corredor de Zangezur”, añadió.
El Corredor Medio se ha consolidado como una de las rutas comerciales más relevantes del siglo XXI al proporcionar a Asia Central y al sur del Cáucaso un acceso independiente a los mercados globales sin depender de Rusia ni China, según Eric Rudenshiold, del Caspian Policy Center.
El analista destacó que las economías sin litoral de la región, históricamente sujetas a presiones políticas y limitaciones comerciales, encuentran ahora en esta ruta una alternativa más estable y libre de sanciones.
Rudenshiold señaló que el corredor otorga mayor soberanía económica a los países trans?caspianos, al permitirles conectarse directamente con Turquía y, desde allí, con Europa y el Mediterráneo.
Lo anterior reduce la influencia de intermediarios y mejora la capacidad de los exportadores para negociar precios y condiciones en mercados globales. El acceso a rutas alternativas también fortalece el poder de negociación de los Estados de la región frente a actores más grandes.
El experto subrayó además el papel central de Turquía en esta arquitectura logística. Su infraestructura portuaria, ferroviaria y energética, junto con su creciente participación en minerales estratégicos, la posicionan como un socio económico clave en la expansión del comercio trans?caspiano. Como miembro de la OTAN y potencia regional, Turquía aporta estabilidad y acceso a mercados europeos.
La puesta en marcha de Railport y la expansión de la capacidad intermodal refuerzan la aspiración de Türkiye de convertirse en uno de los principales centros logísticos de Eurasia. Rudenshiold destacó que el enfoque turco se basa en alianzas equitativas con Asia Central y el Cáucaso, condición esencial para una ruta este?oeste resiliente.
El analista añadió que iniciativas como la propuesta Trump Route for International Peace and Prosperity (TRIPP) podrían profundizar la integración regional y ampliar la capacidad de carga.
Para consolidar su liderazgo, Turquía debería priorizar la armonización aduanera, la digitalización del comercio, el fortalecimiento de centros multimodales y una mayor integración energética con la cuenca del Caspio.












































