Un total de 67 kilos de cocaína fueron detectados por agentes aduaneros en el Puerto de Marsella, Francia, luego de inspeccionar un contenedor reefer con bananos procedentes de Ecuador. La droga estaba oculta en el motor de la unidad.
Mickaël Lachaux, director regional de aduanas, reveló al medio local Maritima, que la operación fue posible gracias a un escáner de última generación.
Lachaux explicó que la situación “es algo tristemente habitual en los puertos: las organizaciones criminales no dudan en esconder droga entre los contenedores marítimos. Esta vez, sin embargo, la droga no estaba oculta entre la fruta, sino en las entrañas mismas del contenedor”.
El oficial aduanero señaló, además, que Ecuador, siendo un país de origen sensible por ser productor, exigía una vigilancia máxima. Gracias a la tecnología, el engaño fue descubierto. El bloque motor del contenedor estaba repleto de 60 paquetes de cocaína, una escondite sofisticada que no resistió al ojo electrónico de los agentes.
Para detectar la droga sin desmontar cada pieza, los agentes de Marsella cuentan con un arma decisiva: un escáner móvil de baja intensidad, un gran sistema de radiografía montado en un camión y operativo desde enero de 2025. Este equipo permitió detectar la droga en el contenedor con bastante facilidad, confirmando las sospechas iniciales del Centre de Ciblage Maritime (Centro de Vigilancia Marítima).
Con 1,5 millones de contenedores que transitan cada año por el Gran Puerto Marítimo de Marsella, el desafío es enorme. Lachaux explicó que no se quiere frenar el comercio internacional, por lo que se apuntan los contenedores más sensibles. La fiscalía de Marsella abrió una investigación por importación y tráfico de estupefacientes en banda organizada, confiada a la OFAST












































