Por Redacción PortalPortuario/Agencia de noticias Belga
El Ministerio de Justicia de Bélgica está examinando si una prisión flotante para más de 300 reclusos podría atracar en un puerto belga para aliviar el hacinamiento en las cárceles existentes, según consignó el diario De Tijd.
Los Países Bajos ya tienen experiencia con pontones carcelarios. Una de estas embarcaciones se utilizó anteriormente en Gante durante la crisis de asilo de 2015 para alojar migrantes -aunque no como centro de detención- y un uso similar continúa actualmente.
La ministra federal de Justicia, Annelies Verlinden (CD&V), está evaluando si una nave de este tipo podría operar en Bélgica como prisión para entre 300 y 350 personas.
Empresas privadas han mostrado interés. Un consorcio, que incluye a la firma belga de seguridad Protection Unit, se ha postulado para gestionar la instalación. Su director, Steven Van Doorne, dijo que un pontón neerlandés podría estar listo para el verano.
Sin embargo, Verlinden subrayó que el proyecto está lejos de ser aprobado. Se requerirían permisos, además de infraestructura de seguridad en tierra como cercas, instalaciones para el personal y estacionamiento para visitantes.
También sería necesario contratar guardias, en un sector que ya enfrenta escasez. Se necesitarían espacios para el ejercicio de los internos, pruebas de seguridad contra incendios y posiblemente cambios en la legislación sobre el papel de los operadores privados. La ministra afirmó que se están examinando todas las opciones y que no se descarta ninguna.
Por separado, la ministra de Justicia flamenca Zuhal Demir (N-VA) dijo que Flandes está dispuesta a ayudar a enfrentar el hacinamiento ampliando el uso de tobilleras electrónicas para algunos infractores de corta condena, pero pidió claridad sobre los plazos, la financiación y las cifras.
Actualmente, alrededor de 1.300 personas condenadas se encuentran en lista de espera para acceder a plazas en prisión. El primer ministro Bart De Wever ha propuesto un uso más amplio de las tobilleras electrónicas, mientras que Verlinden ha sugerido reducciones de condena.
Demir afirmó que el uso de dispositivos de control podría ser “parte de una solución”, pero subrayó que los delincuentes graves deben quedar excluidos y criticó la idea de recortes amplios de penas, especialmente para quienes han sido condenados por delitos mayores.
La ministra de justicia Demir también anunció en el programa radial De Ochtend que un proyecto piloto que actualmente funciona en Amberes y Flandes Occidental será ampliado.
Bajo este esquema, algunos jóvenes condenados reciben una tobillera electrónica en lugar de ser enviados a instituciones cerradas. Hasta ahora, 108 individuos infractores han participado y se espera que esta cifra aumente a 300 en toda Flandes en el futuro cercano.












































