Una barcaza de combustible que navegaba cerca del Castillo San Felipe del Morro, en el Viejo San Juan, Puerto Rico, encalló después de que se rompiera una línea y la embarcación perdiera propulsión en medio de fuertes olas, confirmaron las autoridades.
Según información consignada por Univisión, la barcaza quedó varada al perder capacidad de maniobra, lo que permitió que el oleaje la empujara hacia la costa.
No se han reportado derrames desde la unidad procedente de St. Thomas, en las Islas Vírgenes de Estados Unidos.
El presidente de la empresa propietaria de la barcaza, Harbor Bunkering, indicó que la estaba vacía al momento del accidente.
Unidades de la Guardia Costera de Estados Unidos fueron desplegadas en la zona para evaluar la situación y revisar las condiciones de la barcaza, mientras las autoridades continuaban monitoreando la costa como medida de precaución.
La confirmación de que la barcaza estaba vacía fue recibida como una buena noticia, dado que Puerto Rico ha enfrentado encallamientos significativos en el pasado, siendo el más notable el derrame del Morris J. Berman el 7 de enero de 1994.
En el incidente anterior incidente, la barcaza de 92 metros de eslora se soltó de su remolque y encalló en un arrecife de coral frente a Punta Escambrón, cerca de San Juan.
El encallamiento rompió varios tanques de almacenamiento y liberó entre 750,000 y 800,000 galones de fuel oil pesado, creando uno de los desastres ambientales más graves en la historia de la isla.
El derrame contaminó más de 100 millas de costa, afectando playas, arrecifes, praderas de pastos marinos y áreas históricas, incluyendo sectores cercanos al Viejo San Juan. El fuerte oleaje agravó los daños al golpear repetidamente la barcaza varada.
Las labores de limpieza y restauración se extendieron por años y el caso derivó en importantes multas y proyectos de recuperación ambiental supervisados por agencias federales y locales.












































