Por Redacción PortalPortuario/Agencia Reuters

La Comisión Europea propuso una prohibición amplia sobre cualquier servicio que respalde las exportaciones marítimas de crudo ruso, yendo mucho más allá de las sanciones fragmentadas anteriores de la Unión Europea (UE) en su esfuerzo por frenar la principal fuente de ingresos de Moscú para financiar su guerra contra Ucrania.
Cabe mencionar que Rusia moviliza a mercados internacionales más de un tercio de su petróleo en buques occidentales -principalmente desde Grecia, Chipre y Malta– con la ayuda de servicios de transporte marítimo de igual zona.
La prohibición pondría fin a esa práctica, que abastece principalmente a India y China, y volvería obsoleto el tope de precios para las compras de crudo ruso que el Grupo de los Siete (G7) ha intentado aplicar con éxito limitado.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no especificó cómo se implementaría gradualmente la medida ni si más adelante incluiría productos refinados -cuyo tope de precios es distinto- y otras exportaciones energéticas como el gas natural licuado (GNL).
Afirmó que la prohibición se aplicaría “en coordinación con socios afines” y que los buques metaneros y rompehielos rusos enfrentarían “prohibiciones amplias” en mantenimiento y otros servicios.
El G7 estableció en 2022 un tope de precios para el crudo ruso con el objetivo de limitar los ingresos de Moscú, permitiendo al mismo tiempo que terceros países importaran el petróleo siempre que pagaran por debajo del límite.
El año pasado, la UE y una coalición que incluye a miembros del G7 como Reino Unido y Japón redujeron el tope de precios para reflejar la caída en los precios de mercado. Actualmente se sitúa en 44,10 dólares por barril, en comparación con los 64 dólares del crudo Basra Medium de Irak, de características similares.
Estados Unidos se mantuvo al margen de esta coalición, aunque sí añadió a las dos principales compañías petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, a su lista de entidades sancionadas sujetas a congelación total de activos, algo que la UE no ha hecho.
La UE intenta evitar que se eludan las prohibiciones de exportación. El nuevo paquete de sanciones, el vigésimo desde la invasión a gran escala de Rusia hace casi cuatro años, busca presionar a Moscú para que “participe en negociaciones de paz serias”, afirmó von der Leyen.
“Rusia solo se sentará a la mesa con verdadera intención si se le obliga a hacerlo. Este es el único lenguaje que Rusia entiende”, complementó.
Von der Leyen añadió que el paquete también incluirá una nueva prohibición de importación de metales, productos químicos y minerales críticos que aún no están sancionados, además de restringir aún más las exportaciones europeas hacia Rusia.
La Comisión también propuso añadir 43 buques más de la flota en la sombra de Rusia a su lista de sanciones, elevando el total a 640, junto con 20 bancos regionales rusos adicionales. Asimismo, planteó nuevas medidas contra empresas de criptomonedas que permiten a Rusia eludir las sanciones occidentales.
Fuentes diplomáticas de la UE señalaron que el paquete impondría prohibiciones de viaje y transacciones, así como congelación de activos, a poco más de 100 nuevas entidades e individuos en total.
Si el paquete es adoptado por los Estados miembros de la UE, se utilizará una nueva “Herramienta Antielusión”, que permitirá al bloque restringir por primera vez la venta de determinados bienes sancionados a un tercer país.
La declaración no mencionó el objetivo, pero Kirguistán está bajo presión después de que varios bancos y empresas de criptomonedas kirguises fueran sancionados en los últimos meses por EE.?UU., la UE y el Reino Unido por facilitar la evasión de sanciones.












































