Por Redacción PortalPortuario
@PortalPortuario
Entrega más rápida, menores emisiones y más bajos costos son los objetivos que se pueden conseguir en el corto plazo si se avanza en la reutilización de naves. Así lo explicó en la OSJ Subsea Conference 2026 el diseñador jefe de Ulstein, Øyvind Gjerde Kamsvåg, quien explicó que en ese camino se pueden satisfacer estas demandas y, en muchos casos, superar las estrategias de nueva construcción.
Ante la constante que dice que las flotas evolucionan más rápido que la capacidad de construcción de nuevos buques, Kamsvåg aseguró que depender únicamente de nuevas construcciones para lograr cero emisiones no es realista. La flota mundial existe, opera y emite hoy, lo que convierte la reutilización en una vía práctica para reducir las emisiones y aumentar la capacidad.
La actividad de energía eólica marina (OWE) y petróleo y gas (O&G) está en aumento, impulsada por las necesidades de seguridad energética y la expansión de la infraestructura submarina. Sin embargo, este crecimiento conlleva grandes incertidumbres, como la volatilidad geopolítica, fluctuaciones en los niveles de costos y presión política sobre los combustibles fósiles. Por lo tanto, los armadores se enfrentan a una pregunta estratégica: ¿Es la demanda lo suficientemente estable como para justificar una nueva construcción?
“A menudo, la respuesta es no. Esto impulsa a los operadores hacia un tonelaje flexible y preparado para el futuro, sin los largos plazos de entrega ni el alto riesgo financiero que supone construir nuevos buques”, señaló el experto.
De acuerdo a Ulstein, las principales ventajas de la reutilización son una entrega más rápida y menor riesgo, pues la remodelación de buques existentes ofrece plazos de entrega más cortos y una menor exposición financiera que las nuevas construcciones, lo que es crucial cuando las ventanas de mercado son estrechas e impredecibles.
Además, implica menos emisiones y mayor capacidad, porque la reutilización ofrece un camino práctico para lograr menores emisiones y una mayor capacidad operativa, a la vez que se consigue un equilibrio óptimo entre Capex y OPEX, ya que los gastos operativos ahora superan la inversión inicial.
En tanto, con la experiencia de ingeniería adecuada, la reutilización puede ofrecer un rendimiento predecible y una vida útil más larga.
De paso, Kamsvåg identificó tres factores que determinan el éxito de la modernización y destacó que las malas decisiones de diseño no se pueden corregir más adelante.
Uno es el peso, espacio y estabilidad, pues los cambios en el peso y el centro de gravedad pueden afectar la estabilidad y operatividad del buque.
Sobre la gestión de interfaces, señaló que los nuevos sistemas deben integrarse a la perfección con las soluciones eléctricas, de automatización y de seguridad existentes. Un control sólido de las interfaces convierte la complejidad en capacidad; una integración deficiente genera riesgo operativo.
Además, las reservas estructurales, los márgenes de potencia y la segregación del sistema permiten actualizaciones graduales, evitando la obsolescencia prematura y ampliando la longevidad de los buques.
Finalmente indicó que la innovación debe ser certificable. Las renovaciones suelen dar lugar a procesos regulatorios diferentes a los de las nuevas construcciones. Incluso cambios menores pueden generar requisitos más estrictos.
“El cumplimiento suele implicar evaluaciones de riesgos, justificaciones de seguridad funcional y argumentos de equivalencia. Es fundamental dialogar desde el principio con las sociedades de clasificación y las autoridades de abanderamiento. La regulación no es una barrera, sino un marco que facilita la innovación”, señaló Kamsvåg.
Las mayores y más rápidas reducciones de emisiones se producen antes de cualquier cambio de fuente de combustible. La optimización del casco, la eficiencia de la propulsión, la hibridación y la mejora de los perfiles operativos pueden reducir el consumo de energía entre 10% y 30%, sentando las bases para una estrategia de combustible creíble. Con una ingeniería robusta, los buques reutilizados no solo pueden seguir siendo competitivos hoy, sino también resilientes y relevantes en los próximos años.













































