Por Redacción PortalPortuario
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Tres embarcaciones en desuso han sido hundidas de manera controlada en la bahía de Manzanillo, desde 2020 a la fecha, con el objetivo de favorecer a las comunidades costeras y mejorar los ecosistemas marinos mediante la creación de arrecifes artificiales.
Durante los últimos cinco años, estas acciones ambientales han permitido transformar antiguos buques pesqueros en refugios naturales para diversas especies de peces e invertebrados marinos, contribuyendo al fortalecimiento de la vida marina y a la sustentabilidad de la actividad pesquera.
En este proyecto ha participado la Administración del Sistema Portuario Nacional Manzanillo (Asipona), como parte de un grupo interinstitucional que coordinó el hundimiento de las embarcaciones y su colocación en el lecho marino.
El primer barco, El Diamante, fue sumergido en julio de 2020. Posteriormente, en octubre del mismo año, se llevó a cabo la misma operación con el Marflota III, mientras que en mayo del 2024 se completó el proyecto con la inmersión del Corso.
Las tres embarcaciones fueron donadas por Grupo Mar a la Asipona de Manzanillo y con apoyo de empresas y pescadores de la zona se realizaron actividades de limpieza total para evitar la contaminación marina, su uso como arrecifes artificiales beneficia de manera directa a cooperativas pesqueras.
La bahía de Manzanillo registra una intensa actividad pesquera, tanto comercial como deportiva, por lo que estos arrecifes funcionan como zonas de refugio y reproducción de peces de importancia comercial, representando un apoyo significativo para la conservación de las especies y ecosistemas saludables, así como garantizar una fuente sostenible de ingresos.
Además, su cercanía a la costa facilita el desarrollo de actividades de investigación científica, educación ambiental, proyectos con potencial turístico y mantiene áreas de pesca cercanas impulsando la organización del sector pesquero.













































