Por Redacción PortalPortuario
Maersk anunció la implementación de flotas de camiones eléctricos para entregar soluciones logísticas sostenibles a clientes en más de 14 países alrededor del mundo, entre ellos China, India, Tailandia, Vietnam, Arabia Saudita, Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú y varias naciones europeas como Alemania, España, Dinamarca, Reino Unido y República Checa.
En la mayoría de estos mercados la compañía coopera con socios locales de transporte que adquieren y operan los vehículos eléctricos, mientras Maersk asegura su utilización por parte de clientes como Grundfos en Dinamarca o la cadena sueca de supermercados ICA.
La empresa también mantiene flotas propias de camiones eléctricos pesados en países como Estados Unidos y Alemania. En este último, 25 unidades Volvo han recorrido más de 2,7 millones de kilómetros en carreteras y autopistas hasta fines de 2025, atendiendo a clientes de múltiples sectores, mientras que en el país norteamericano la flota ha superado los 14 millones de kilómetros.
Para los clientes de Maersk, la prioridad es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) cuando recurren a camiones eléctricos. “Muchos de ellos tienen ambiciosos objetivos de neutralidad de carbono y han definido rutas con metas a corto plazo. La disminución de emisiones provenientes de la logística suele ser una de sus estrategias para reducir su huella total de GEI”, comunicó la empresa.
“Después de la reducción de emisiones en el transporte marítimo de puerto a puerto, realmente quisimos dar el siguiente paso y también ahorrar emisiones en la fase previa al transporte de contenedores, así como en la última milla hacia nuestras plantas o centros de distribución. La implementación de camiones eléctricos en las carreteras de Dinamarca resultó muy exitosa y constituye un buen ejemplo para la expansión internacional de este tipo de vehículos”, indicó Dirk Van Der Heijden enior Director Global Logistics en Grundfos.
“Ante las graves consecuencias climáticas que vemos en las noticias casi todos los días, no podemos esperar y debemos actuar donde sea posible. Nosotros, como productores y exportadores, queremos impulsar activamente la descarbonización de la cadena de suministro y nos complace asociarnos con Maersk, que está dispuesto a probar e implementar nuevas soluciones”, agregó.
“Lo que hacemos hoy en transporte eléctrico con camiones aún es pequeño en comparación con lo que necesitamos lograr para 2040 con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono, pero vemos un creciente interés de muchos clientes en soluciones de transporte eléctrico”, afirmó Kenny Kristensen, director Global de Impulso de Negocios para la Transición Energética – Logística Terrestre de Maersk.
“Para concretarlo, dependemos, sin embargo, de nuestros socios de transporte, porque la transición hacia soluciones con menores emisiones de GEI en el transporte terrestre es un esfuerzo conjunto. Aquí siempre se avanza dentro de un ecosistema con muchos actores involucrados”, añadió.
Maersk destacó que la autonomía actual de los camiones eléctricos ya resulta suficiente para cubrir la mayoría de las operaciones diarias, dado que la recarga se realiza habitualmente durante los períodos de estacionamiento, ya sea en las pausas de los conductores o durante la noche. Según la experiencia de la compañía, las unidades eléctricas operan en trayectos que van desde los 30 hasta los 400 kilómetros.
En términos de tecnología y alcance, la equivalencia operativa entre vehículos eléctricos y diésel está prácticamente consolidada para la mayoría de los casos de uso. Sin embargo, Kenny Kristensen reconoció que la transición hacia un nuevo modelo con patrones de operación distintos sigue siendo compleja y representa un desafío para muchas empresas de transporte, pese a los beneficios potenciales en costos y eficiencia.
Ante este escenario, varios gobiernos han optado por incentivar la adopción de camiones eléctricos mediante la reducción o eliminación de impuestos, tasas de registro y peajes, lo que disminuye los costos operativos y compensa con el tiempo la mayor inversión inicial que requieren estas unidades.
A ello se suma el encarecimiento del diésel en distintas regiones debido al aumento de las tarifas por emisiones de gases de efecto invernadero, un gasto que los propietarios de vehículos eléctricos no deben asumir.
Un estudio reciente de la organización mundial de transporte por carretera IRU sobre el costo total de propiedad (TCO) reveló que las tarifas por emisiones y la exención de peajes hacen que los camiones eléctricos resulten más económicos que los diésel en países como Alemania, Francia y Polonia.
“Si bien estos incentivos son útiles para impulsar a la industria a explorar la transición energética y generar confianza en todo el ecosistema de que la tecnología funciona, somos firmes defensores de que los camiones eléctricos deben poder competir -y ganar- en igualdad de condiciones frente a las soluciones fósiles sin necesidad de subsidios. El costo del transporte es un factor competitivo para las empresas que siempre buscamos minimizar”, subrayó Kristensen.

“Creemos firmemente que esto es posible, pero requiere que los países establezcan y mantengan objetivos ambiciosos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte por carretera que, a través de la inversión y la certeza de la demanda, permitan a su vez reducir costos gracias a las economías de escala y a una mayor competencia”, complementó.
Kenny Kristensen está convencido de que los camiones eléctricos son la mejor solución desde la perspectiva actual. “La eficiencia en el uso de la energía es sencillamente mucho mejor que, por ejemplo, en los vehículos de hidrógeno o diésel; no es casualidad que los modelos eléctricos ya se hayan consolidado en empresas de logística de muchos países para el transporte en furgonetas”, remarcó.
“Además, los camiones de hidrógeno son significativamente más costosos de producir, sin mencionar la generación de la energía necesaria y el establecimiento de una infraestructura secundaria para abastecerlos. Por lo tanto, deberían desplegarse únicamente en aquellos casos en que los camiones eléctricos no puedan utilizarse en absoluto”, amplió.
“El biodiésel (HVO) es otro combustible potencial con menores emisiones de GEI para camiones que puede emplearse en la flota existente hoy en día, pero es más caro que el diésel convencional o el transporte eléctrico, y por ello será una solución temporal. De cara al futuro, lo eléctrico superará al diésel, y lo eléctrico será con toda probabilidad la energía del mañana en el transporte de carga. Es emocionante ver el creciente impulso de esta transformación en este momento”, concluyó Kristensen.













































