José M. P. Sánchez: ¿Cómo están innovando las ciudades y puertos en movilidad y gobernanza? ¿Encontraste un error? Avísanos

Por José M.P. Sánchez

Asesor estratégico externo de la Asociación Mundial de Ciudades Portuarias (AIVP).


Hoy en día quedan pocas dudas de que las ciudades portuarias son nudos fundamentales para el desarrollo sostenible defendido por gobiernos e instituciones a nivel mundial.

Las acciones que se lleven a cabo en estos núcleos urbanos tendrán un efecto que se multiplicará por el territorio gracias a su papel fundamental en las cadenas logísticas. Este argumento será defendido en el próximos Forum Urbano Mundial, como indicábamos hace pocos días. Sin embargo, no podemos olvidarnos del contexto local y los problemas que afectan a los ciudadanos en si día a día. Por ejemplo, el problema de la movilidad o la gobernanza. Estas dos cuestiones son los objetivos tres y cuatro respectivamente de la Agenda AIVP 2030 y sobre ellos vamos a hablar en este artículo.

La cuestión de la movilidad siempre ha sido una cuestión fundamental en cualquier ciudad. El uso del automóvil en nuestro día a día nos ha llevado a diseñar nuestros edificios, calles y barrios, basados en este tipo de movilidad. Este uso (y abuso) del automóvil está relacionado en la gran mayoría de los países con la expansión urbana desmedida y sin control, obligando a desplazamientos cada vez mayores.

Resulta bastante claro que el modelo seguido hasta ahora es insostenible a largo plazo, en buena parte por el impacto que los motores a combustión con combustibles fósiles tienen en nuestro planeta. En la última década, a medida que hemos ganado consciencia de nuestro impacto en el planeta, la movilidad y la búsqueda de alternativas al modelo dominante se ha transformado en una de las mayores preocupaciones urbanísticas de ciudades y empresas. Por otro lado, el crecimiento del comercio mundial se ha apoyado en cadenas logísticas basadas en buena parte en el transporte de mercancía en camiones, muy por encima de alternativas como el tren o las vías navegables.

En las ciudades portuarias ambos problemas, urbanos y logísticos, coliden, afectando la calidad de vida de los ciudadanos, incluyendo los trabajadores de los puertos. Afortunadamente, encontramos cada vez con más frecuencia, casos en los que se está innovando con soluciones originales de movilidad, como por ejemplo en Amberes (Bélgica) o París (Francia).

En el caso belga, la ciudad y el puerto participan en un programa europeo centrado en la movilidad en ciudades portuarias. El proyecto se titula “Smart ways to Antwerp – Caminos inteligentes hacia Amberes” y tiene varios vectores principales, basados en nueva infraestructura, dialogo institucional, nuevos modelos de planificación y tecnologías, además de estrategias de comunicación y sensibilización.

Una de las medidas más concretas es desarrollar la red de tranvías como ejes estructurantes que unen la ciudad y el puerto. Al expandir la red de este tipo de transporte se pretende que trabajadores de ciertas del puerto dejen de depender del automóvil para llegar a su puesto de trabajo. Igualmente, el municipio ha realizado varias campañas de sensibilización con los habitantes para gradualmente cambiar su mentalidad y consideren otros medios de transporte más sostenibles.

En la capital francesa, podemos encontrar muchos ejemplos innovadores relacionados con la movilidad sostenible. Es de sobra conocido, que su alcaldesa Anne Hidalgo es una de las políticas más activas para las políticas contra el cambio climático. Sin embargo, el proyecto que comentaremos es mucho más concreto y directamente relacionado con la logística.

Para el transporte de 260.000 toneladas de tierra de una gran obra, la empresa Citalios, decidió crear un teleférico que pudiese transportar los contenedores hasta al río, aprovechando que el Puerto de París es un puerto fluvial en el Sena. Cada contenedor, de 20 toneladas, recorría los 400 metros que separaban obra del río a unos 35 metros de altura.

El uso de este sistema y barcaza retiró 10.000 nuevos camiones de las calles de la ciudad y ahorrar un 35% de las emisiones de CO2. Además de esta solución, en París encontramos otros sistemas que combinan barcazas que usan combustibles alternativos con vehículos eléctricos para la distribución logística urbana. Los ríos ofrecen grandes oportunidades para el transporte de mercancías que deben ser exploradas, y como en el caso de teleférico, ¡hay que pensar “outside of the box!”

El cuarto objetivo se centra en nuevos modelos de gobernanza, que tengan en cuenta las preocupaciones de los ciudadanos. Las ciudades portuarias chilenas ya cuentan con una herramienta relativamente innovadora, los Consejos de Coordinación Ciudad Puerto. Estas instituciones no se encuentran en muchos otros casos a nivel global y tienen un gran potencial.

En otros países como, por ejemplo, Canadá, los casos de Halifax y Quebec merecen ser conocidos. En Halifax el puerto creó una página online en la que explicaba las diferentes opciones de expansión que estaban en discusión. Los ciudadanos podían opinar directamente, además de recibir información de primera mano, evitando las la proliferación de las famosas “fake news”. En la página había además abundante material pedagógico para que los habitantes locales pudiesen familiarizarse con la terminología portuaria.

El Puerto de Quebec desarrolla igualmente varias acciones para interactuar con los ciudadanos, cómo el Comité de Relaciones con la Comunidad. Además, la autoridad portuaria ha creado la figura del Proceso de Participación Ciudadana Ambiental, para discutir aspectos ambientales de los principales proyectos, cómo nuevos terminales.

El objetivo de esta herramienta es triple, mejorar el reconocimiento social por la correcta gestión del territorio, mejorar el desempeño ambiental del puerto y desarrollas una relación positiva con la comunidad local. Hay más herramientas, como los Port Centers, que exploraremos en futuros artículos.

Todas estas medidas requirieron un grado de innovación considerable de los diferentes actores involucrados, ya sea considerando un teleférico para carga, o abriéndose al debate con los ciudadanos. Los desafíos a los nos enfrentaremos en esta década que empieza no podemos enfrentarlos sin cambiar nuestra forma de pensar. Cómo alguien sabio dijo, “locura es repetir lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”.

No seamos locos, nos basta con ser creativos.

Para conocer la agenda 2030 de la AIV, haga click aquí


 

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