José Ignacio Palma: “La pandemia desató la ‘tormenta perfecta’ para impulsar medidas de digitalización” ¿Encontraste un error? Avísanos

Por Andrés Orrego Siebert

@PortalPortuario


El proceso de digitalización no se detendrá post pandemia en el Servicio Nacional de Aduanas, según adelantó su director, José Ignacio Palma. 

En entrevista con PortalPortuario.cl, Palma hizo un balance de las medidas adoptadas para facilitar la operatividad del comercio exterior de Chile, asegurando que el virus generó “una tormenta perfecta” para la digitalización en el sector.

De esta manera, a futuro, la entidad tiene como desafío “continuar profundizando la incorporación de inteligencia al análisis de los datos, queremos seguir relevando la función y el peso que tiene el dato para el servicio, continuar digitalizando trámites, porque tenemos compromisos, metas, no solo institucionales, sino que internas, además de seguir fiscalizando de la forma más predictiva e inteligente y, por supuesto, seguir facilitando. Nosotros tenemos un rol muy importante en poder generar un escenario adecuado para el comercio exterior de Chile”, afirmó Palma.

¿Cómo abordó Aduanas, primero, la problemática del estallido social que trastornó la logística y que tuvo mucho cuestionamiento a las actividades económicas y empresariales y, segundo, la dinámica que se ha vivido con la pandemia? 

En lo primero, con el estallido social hubo que elaborar todo un plan de contingencia que significara poder contar con la cantidad de funcionarios adecuados para sostener las operaciones, porque los despachos de las exportaciones e importaciones deben continuar. Interrumpir ese flujo, afectarlo, al punto que no sea normal, significa afectar al comercio exterior del país y el comercio exterior genera importantes recursos para el desarrollo del país. Por lo tanto, y en esto, hay que hacer un reconomiento a los funcionarios, ellos mantuvieron en alto la conducta funcionaria para continuar desarrollando su actividad. Respecto de lo que es ya este segundo golpe que tiene que ver con aspectos sanitarios y económicos, claro, es cierto que lo material se puede recuperar, pero también es cierto que también toma trabajo hacerlo.

¿Cómo ha reaccionado Aduanas a la pandemia?

Nuestro servicio implementó muchas medidas de facilitación en términos de trámites, digitalización, el envío de documentos vía correo electrónico, acompañando documentos en PDF, hubo facilitación para modificar documentos aduaneros, hubo prórrogas de plazos, hubo también algunas miradas más amplias respecto de iniciar procedimientos sancionatorios. En general, lo que quisimos hacer fue poner a disposición del sector privado que interviene en el proceso de comercio exterior una batería de medidas para poder permitir que esto continuara fluyendo con la mayor nomalidad posible y lo que vemos al día de hoy en materia de cifras de comercio exterior es que esto ha respondido, las medidas fueron efectivas, dieron el resultado esperado y el sector exportador e importador aglutinado en el Consejo Aduanero Público Privado nos ha dado una respuesta satisfactoria en términos de que las medidas dieron el resultado que se buscaba.

A pesar de los impactos… 

Al día de hoy, hay -evidentemente- impactos negativos en el comercio exterior de Chile, pero eso también estaba dado por la situación, en general, del mundo. Sin embargo, en algunos sectores de la economía advertimos que hay cifras alentadoras y pensamos que puede haber más adelante una importante reactivación de la actividad.

El mundo venía lento en los últimos años… Por tanto, desde su visión ¿cuál cree usted que es el real impacto de la pandemia? Algunos organismos y economistas hablan de una contracción de 20% al menos ¿Será así? 

Apróximadamente son las cifras en las que tienden a coincidir las opiniones, también es cierto que antes de la pandemia estaba todo el efecto de la Guerra Comercial entre China y Estados Unidos que ahora está, a veces, reavivada por este otro elemento que significa la pandemia y la atribución de responsabilidad que Estados Unidos hace a China.

También, Estados Unidos está imponiendo aranceles a Europa… 

Esto ya no solo es un comportamiento de tipo económico de los países y de los bloques como la Unión Europea, también, hay autores, filósofos y sociólogos que han escrito de cuál va a ser la conducta de los países con posterioridad. Algunos han señalado que se va a tender al proteccionismo, a la autosuficiencia. En el fondo, eso podría significar comerciar menos con el exterior y tratar de generar productos hacia el interior y eso puede tender un impacto económico en términos de preferir cierto tipo de productos. Creo que esta es una historia que se está escribiendo y todos tenemos que estar atentos y seguir el desarrollo de ella para poder ir adaptando los escenarios y tomar las medidas necesarias para que un país tan abierto como Chile pueda tener un comportamiento adecuado.

¿Cuál sería un comportamiento “adecuado” para un país como Chile?

Estas crisis generan oportunidad. Nosotros tenemos que, como país, como servicio también, ser capaces de visualizar, identificarlas, tomarlas y administrarlas adecuadamente.

¿Cuáles son las oportunidades que como servicio ustedes visualizan, pensando -quizás- en un desplazamiento de los mercados y cadenas logísticas?

La economía de Chile es una economía abierta al mundo es un país que tiene más acuerdos comerciales a nivel mundial. Esta es una historia que está en desarrollo, tenemos que ir advirtiendo cuáles son las tendencias que se van a adoptando, cuáles son las decisiones que los países más importantes, las potencias mundiales, los bloques comerciales también van adoptando. Creo que este es un comportamiento dinámico, donde es mejor esperar para poder ir definiendo esas medidas conforme al desarrollo de esta dinámica de noticias que nos llegan. Uno podría asumir que si la vacuna, que se está estudiando en varios países del mundo, logra tener un resultado efectivo y puede comenzar a ser distribuida y aplicada en el primer trimestre del próximo año a nivel mundial, los efectos de la pandemia serán amortiguados y, por tanto, la actividad económica va a ir adquiriendo una mayor relevancia. Va a ser un suerte de motor que irá adquiriedo velocidad crucero paulatinamente.

¿Por qué tuvo que venir una pandemia, una crisis sanitaria, para acelerar los procesos de digitalización del sector? ¿Qué pasó que no se pudo avanzar antes?

Creo que había algunas trabas de distinta índole. Trabas culturales, económicas, de oportunidad, de urgencia y, finalmente, lo que la pandemia desató fue la “tormenta perfecta” para impulsar medidas de digitalización y que estas se instalaran y comenzaran a ser usadas. Hubo una cierta obligatoriedad, no emanada de una norma, ni de un acuerdo, ni de un tratado, sino que una obligatoriedad que surgió del propio escenario que se instaló. Ya no era posible realizar reuniones presenciales y, por tanto, todo se llevó a lo digital y lo virtual. Hace poco, como Servicio Nacional de Aduanas, participamos de una conferencia de la Organización Mundial de Aduanas, de la instancia más importante, del Consejo General, y eso se hizo a través de videoconferencia en la que estaban conectados 180 países o delegaciones, entonces creo lentamente se ha comenzado a dimensionar que estos esfuerzos eran posibles de efectuar, ciertas medidas llegaron definitivamente para instalarse.

Usted al principio mencionó que han tenido buena evaluación de los usuarios de las medidas implementadas por Aduanas, pero ¿cuál es la suya? 

Fundamentalmente, las tramitaciones digitales electrónicas se han mantenido en los niveles apropiados de lo que son los movimientos de operación de importación y exportación. No ha habido retrasos, todo eso ha salido con total normalidad. Insisto también en que hemos tenido la excelente disposición de todos nuestros funcionarios y casi, desde un inicio, hemos mantenido -en general- en condición trabajo presencial seguro con una dotación superior al 50% y el resto ha estado con teletrabajo, pero siempre respondiendo, siempre atentos y siempre colaborando con el desarrollo de la institución. Lo que hemos visto es que no ha habido ni dilaciones ni retrasos ni impactos negativos en los procesos de exportación e importación. Por eso, creemos que las medidas fueron las adecuadas, particularmente oportunas, y bien recibidas por el sector privado y de otros actores públicos que intervienen en el proceso de comercio exterior.

¿Cómo rompieron con el factor cultural graficado en aquella máxima chilena de que las cosas “siempre se han hecho así” para poder adoptar las medidas de facilitación?

Todo cambio cultural cuesta, cuesta tiempo. Hay que ser muy insistente y hay que intentar generar una adhesión lo más espontánea y voluntaria posible. Cuando asumí el cargo, una de las cosas que dije es que uno de los propósitos de la nueva gestión que yo encabezaba, a partir del 25 de febrero de 2019, era procurar no hacer más de lo mismo. En definitiva, hacer cosas distintas, nuevas, que tuvieran una agregación de valor. Creo que la relación con los agentes de Aduanas, agrupados en Anagena y la Cámara Aduanera de Chile tuvo esta recepción positiva, entonces la relación con ellos, otros operadores y otros actores del sector público fue positiva, virtuosa y eso permitió que las medidas que comenzamos a implementar fueran particularmente bien aspectadas, correctamente utilizadas y, al mismo tiempo, generando un impacto positivo en la dinámica logística del comercio exterior de Chile. Creo, además, que el servicio estaba en buen pie impulsando otras medidas de desarrollo y de facilitación; por ejemplo, en el ámbito del e-commerce.

Además con ejercicios previos como la interoperatividad de sistemas como Silogport, Surlog y Sicex…

Exactamente, el hecho de que el servicio se haya preocupado de profundizar la utilización de ciertas herramientas, de la interoperatividad, la profundización de la alianza estratégica de Aduanas y Sicex, todo ello confluye al mismo objetivo: Facilitar, ser más eficiente, disminuir costos, disminuir tiempos y, finalmente, impactar de forma positiva la economía del país y del comercio exterior.

¿Por dónde se profundizará el proceso de transformación digital?

Creo que la pandemia, como lo decía, abre oportunidades y algunas insospechadas. Todo lo que signifique medidas de seguridad para los operadores de comercio exterior va a ser bienvenido y se va a propender a ellos y, por eso, hemos estado muy preocupados de que los distintos agentes de comercio exterior se sumen a nuestra institución del Operador Económico Autorizado (OEA) que es un verdadero sello de calidad y seguridad de las operaciones. Creo que los distintos países no solo van a buscar implementar medidas sanitarias para quienes arriben a sus países, sino que se van a preocupar de estos aspectos de seguridad y, por lo tanto,  todo lo que signifique profundizar el uso de estas herramientas va en la línea de lo que tenemos que seguir trabajando.

¿Blockchain podría tener su despegue definitivo?

Creo que son distintas tecnologías. Puede ser esa que tiene cierto desarrollo, pero puede haber otras también. Es, en el fondo, disponibilizar información en tiempo real, intercambio y análisis, pero contar con sello de seguridad que certifique que determinado operador sí es confiable. Finalmente, eso también genera vías más expeditas, disminuciones de tiempos y costos.

Me ha tocado oir de funcionarios aduaneros dos aseveraciones. La primera es que el sistema chileno se basa en la confianza y, la segunda, en que el funcionario de Aduanas tiene “olfato” ¿Siguen vigentes esas afirmaciones en tiempos de pandemia y post enfermedad? 

Agradezco harto esta pregunta. En primer lugar, la misión y visión del servicio ha tenido algunas modificaciones. El último ejercicio de la planificación estratégica lo llevamos a cabo en septiembre del año pasado y el factor confianza, yo lo quiero traducir en “buena fe” y la buena fe es transversal en el Derecho chileno, pero la buena fe no significa ingenuidad ni desidia. En el caso del Servicio Nacional de Aduanas, nosotros tenemos por ley una función fiscalizadora y lo que estamos haciendo es ejercerla. De hecho, hemos tenido en días recientes detecciones importantes de contrabando de cigarrillos que es como la nueva droga a propósito de la alta rentabilidad que puede significar la comercialización del cigarrillo. Por lo tanto, no hemos dejado de ejercer las funciones de fiscalización y esto, ahora, lo estamos haciendo incorporando inteligencia a datos y relevando la importancia del dato, porque en el mundo actual, los datos son el nuevo orden y para el servicio eso es un propósito.

O sea, también se ha digitalizado el “olfato aduanero”…

Si bien es cierto, nuestros funcionarios están muy capacitados y tienen todos ellos un muy buen olfato aduanero; sin perjuicio de ello, queremos profundizar la función fiscalizadora y encaminarla más a la prevención del ilícito aduanero, de la contravención de la norma. Creemos que ahí hay una simbiosis muy perfecta entre lo que es la experiencia, la capacitación, los conocimientos, pero -al mismo tiempo- la inteligencia aduanera, el análisis, aplicado a la información ojalá recibida con la mayor antelación y calidad posible, porque  eso permite enfocar la acción fiscalizadora donde vamos a encontrar lo que estamos buscando que son inconductas, contravenciones, ilícitos, contrabando.


 

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